Hay prudencias
indomables,
que no nos alcanzan
a la seducción,
ni siquiera tu encanto
solo me apetecía,
el interes de tu beso
quitandome
la respiración,
tomaste mi mano
apretaste mis dedos,
tan dulcemente,
que mis deseos
gritaban,
y sin poder confesarte
que era lo que mas
me atraía de ti,
tu figura de varón
se activaba,
mi ropa se soltaba
me acerque
a tu oído y suavemente,
te dije, me gustas...,
tus labios rozaron
mis oídos,
tomaste mi cintura
libaste mi beso,
y te dije...,
Te esperaba
Siby