En las sombras
de mis secretos
siento el vació de ti,
me imagino en el anden
de tu lujuria, te rastreo
con ternura y con sutil
disimulo me insinuó
en las tinieblas de
tu habitación,
reto el valor de tu olfato,
soy la mujer de tu Albor,
la que se imagina,
haciendo bocetos contigo,
la que te acaricia
y camina sin ropa,
en las sombras de tu
alcoba, al pie de tu cama,
la que te ama con
besos mudos y desnuda
su ternura cuando te piensa,
suspira imitando la marca
de tu beso, la que se hace
quejido en tu garganta,
la que agita tu alboroto
en el ángulo de sus piernas,
la que se implica
en el latido quebrado
de tu dicción, te abanica
con sus caricias y se
contonea ante ti,
la tocas y la aprietas
sin prudencia, tu pasión
me anima y te digo,
quiero pecar con la
fluidez de tu hablar,
moverme en la coreografía
de tu fuego, trotar en tu boca,
atrapar la sed de tus deseos,
beberte a sorbos,
con susurros ...,
y
¡Quejidos lentos!
SIBY